Descubren una proteína que previene las células cancerígenas

El hallazgo de las investigadores del Instituto Leloir y del CONICET, ayudados por colegas de Francia, revelan mecanismos que utilizan las células sanas para prevenir la formación de tumores.

Investigadores de la Fundación Instituto Leloir (FIL) demostraron que una proteína pequeña llamada “p21”, aunque en bajas cantidades, es un potente inhibidor de la oncogénesis, es decir, de los procesos biológicos que conducen al cáncer.

La generación de células cancerígenas se asocia íntimamente con la acumulación de errores en la duplicación del material genético, lo que puede permitir que crezcan de forma rápida y descontrolada. Gracias a esto existen moléculas “guardianas” encargadas de impedir o limitar estos errores.

Estas moléculas protectoras se pueden dividir en dos grupos: las que evitan que una célula con ADN dañado pueda dividirse y las que vigilan de cerca el proceso de duplicación, asegurando que la nueva información genética ‘sea lo más idéntica posible a la molécula de ADN original’.

La proteína p21

Es considerada un integrante del primer grupo de guardianes ya que el ADN dañado causa un abrupto aumento en la producción de p21 que evita la duplicación de este material genético anómalo. “Hasta el momento, se creía que la proteína p21 cumplía una funcionaria supresora de tumores sólo a altas concentraciones”, explica la doctora Vanesa Gottifredi, jefe del Laboratorio de Ciclo Celular y Estabilidad Genómica de la FIL. Pero utilizando cultivos de células humanas, Gottifredi y su grupo pudieron demostrar que también, en los bajos niveles de p21 pueden actuar como guardianes correspondiente al segundo grupo; promoviendo que el ADN se siga copiando en tiempo y forma e impidiendo fallos en la duplicación genética que podrían originarse si el proceso sucediera muy lento.

Este nuevo mecanismo que prevé la formación de tumores “Requiere bajísimos niveles de p21 e involucra una sección de p21 diferente de la que actúa en altas concentraciones”, subraya la doctora Sabrina Mansilla, primera autora del estudio publicado en la revista “eLIFE” y becaria posdoctoral del CONICET en el grupo de Gottifredi.

Esta función del p21, que hasta ahora se ignoraba, “garantiza la correcta duplicación del ADN y por lo tanto asegura la fidelidad del material genético, el cual prevé la aparición de células potencialmente cancerosas”, añade Mansilla.

Comprender a los mecanismos de acción de los supresores de tumores puede ayudar a validar blancos terapéuticos relevantes para el diseño a futuro de poderosas terapias con mayor efectividad”, afirma Gottifredi, quien se graduó como química en la Universidad Nacional de Salta, tiene 1 doctorado en biología humana en la Universidad “la Sapienza” de Roma, Italia, y completó estudios postdoctorales en biología celular y cáncer en la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

Del estudio también participaron Agustina Bertolin, Marina González Besteiro, Carlos Luzzani, Santiago Miriuka, Valérie Bergoglio, Marie-Jeanne Pillaire, Christophe Cazaux y Jean-Sébastien Hoffmann.

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